miércoles, 10 de junio de 2015

la otra pizarnik -1-

Por fin he decidido sacarme a mí misma de encima y vengo a escribir a esto que tantas veces me prohibí, quizás porque cuando era una peque no me atreví a mostrar nada porque lo pensaba una idiotez y luego porque pensaba que ya estaba muy vieja para andar tirando por ahí mis cosas, pensando ilusoriamente que alguien me leería, ahora no sé si es así, pero antes de morir lo voy a hacer.

No es para nada mi intención compararme con La Pizarnik, decir que esté a la altura literaria de la maga, ni MUCHO MENOS querer parecerme a ella. Como ya he dicho, quedaron lejos esos estados adolescentes. Pero desde el momento en que la leí, es decir... no sé si me entiendes... al momento de leerla,  me descubrí oculta en cada uno de sus libros. y no lo digo como encontrarse por ahí con las emociones del escritor, en este caso, la escritora, si no que mucho antes yo había escrito lo que leería años más tarde.
Sigo siendo menor que la poeta apátrida y me sigo encontrando con nuestras coincidencias, aunque ya no me emocionan porque soy consciente de que la chikita me dañó en lo más profundo.
Este blog lleva el nombre de uno de sus poemas,
no la idolatro para nada
detesto sus poemas de amor
detesto que su imagen suicida sea más poderosa que su obra
pero honestamente, la siento como una hermana cósmica que siempre me va a hacer falta.

A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos  - AlejandraPizarnik-

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